Interior de un ordenador gaming mostrando la tarjeta gráfica dedicada instalada

Gráficos integrados o gráfica dedicada: cuál necesitas de verdad

«Es que este no lleva tarjeta gráfica». Es la frase que más nos llega cuando alguien mira un equipo de gama de entrada, y casi siempre viene de un malentendido: todos los ordenadores tienen gráficos. La diferencia está en si vienen dentro del procesador o en una pieza aparte.

Vamos a explicarlo bien, porque de esto depende que te gastes 470 € o 900 €.

Qué es cada cosa

Gráficos integrados

Van dentro del propio procesador y comparten la memoria RAM del sistema. En AMD se llaman Radeon Vega o Radeon Graphics, y los procesadores que los llevan terminan en «G»: Ryzen 3 3200G, Ryzen 5 4600G, Ryzen 7 5700G.

Ventajas: consumen poquísimo, no hacen ruido, no necesitan una fuente potente y abaratan bastante el equipo.

Gráfica dedicada

Es una tarjeta aparte, con su propio procesador gráfico y su propia memoria. Las NVIDIA GeForce RTX y las AMD Radeon RX son las que verás normalmente.

Ventajas: muchísima más potencia gráfica, memoria propia y funciones extra como DLSS o FSR, que reconstruyen la imagen para darte más FPS.

La diferencia real, sin marketing

Para que te hagas una idea del salto: unos gráficos integrados Vega 8 rinden aproximadamente como una gráfica dedicada de gama baja de hace unos años. No es poco, pero está muy lejos de una RTX actual.

Traducido a lo que te importa, a 1080p:

  • Integrados Vega: juegos competitivos por encima de 100 FPS. Juegos grandes de hace unos años, jugables en calidad media-baja. AAA recientes, muy justos.
  • Radeon RX 6600 o RTX 3060: juegos competitivos muy por encima de 200 FPS. AAA recientes en calidad alta pasando de 60 FPS.
  • RTX 5060 o superior: lo anterior, pero a 1440p y con trazado de rayos activado.

Entonces, ¿cuál necesitas tú?

La pregunta correcta no es cuál es mejor, sino a qué juegas. Te lo ponemos en tres casos que cubren a casi todo el mundo.

Solo juegos competitivos y uso diario: integrados

Si tu lista es Fortnite, Valorant, League of Legends, CS2 o Rocket League, y además usas el ordenador para estudiar, navegar y ver series, los gráficos integrados te sobran. Gastarte el doble no te va a dar ni un FPS más en esos juegos, porque el límite no está ahí.

Un Ryzen 5 4600G con Vega 7, sobre 560 €, cubre este perfil de sobra. Tienes más opciones en equipos con gráficos integrados.

Juegos grandes a 1080p: dedicada de gama media

Si te gustan los mundos abiertos, los shooters con campaña, los juegos de mundo persistente o cualquier AAA reciente, necesitas gráfica dedicada. No hay vuelta de hoja.

El Ryzen 5 5500 con Radeon RX 6600 por unos 830 € es el punto de entrada razonable. Si prefieres NVIDIA por el DLSS, el Ryzen 5 5600X con RTX 3060 anda por los 995 €.

1440p, streaming o creación: dedicada de gama alta

Aquí ya hablamos de RTX 5060 para arriba. El Ryzen 7 5700G con RTX 5060 y 32 GB, sobre 1.170 €, es la opción que más recomendamos a quien quiere dar el salto de resolución.

Dos detalles que casi nadie cuenta

Los gráficos integrados usan tu RAM. Por eso en estos equipos los 16 GB en doble canal importan todavía más: la gráfica está literalmente comiendo de ahí. Un equipo con integrados y un solo módulo de RAM rinde mucho peor de lo que debería.

Puedes empezar con integrados y añadir gráfica después. Es una estrategia perfectamente válida si vas justo de dinero: compras ahora un equipo con buen procesador y le pinchas una gráfica dentro de un año. La única condición es que la fuente aguante. Si te planteas hacerlo, dínoslo al comprar y te montamos una con margen.

Preguntas rápidas

¿Un PC sin gráfica dedicada es un PC gaming?

Si juegas a competitivos, sí, y funciona bien. Si esperas mover cualquier AAA en alto, no.

¿Los integrados sirven para trabajar y editar?

Para ofimática, navegación y edición ligera, perfectamente. Para edición de vídeo seria o 3D, necesitas dedicada.

¿Cuánta memoria tiene una gráfica integrada?

No tiene propia: coge la que necesita de la RAM del sistema, normalmente 2 GB de tus 16. Por eso poner 8 GB en un equipo con integrados es mala idea.

En resumen

Los gráficos integrados no son «un PC sin gráfica», son una solución perfectamente válida para un tipo de usuario muy concreto y muy numeroso. La gráfica dedicada es imprescindible para otro. Lo importante es saber en cuál estás antes de gastar.

Puedes comparar las dos opciones en nuestro catálogo de ordenadores gaming, y si sigues sin verlo claro, mándanos tu lista de juegos y te decimos exactamente qué necesitas.

Cómo saber qué gráficos lleva tu ordenador actual

Si estás leyendo esto para decidir si tu equipo de ahora se ha quedado corto, comprobarlo es rápido. En Windows 11, pulsa Ctrl + Mayús + Esc para abrir el Administrador de tareas, ve a la pestaña «Rendimiento» y mira la sección de GPU.

Si lo que ves ahí pone «Radeon Graphics», «Radeon Vega» o «Intel UHD», tienes gráficos integrados. Si pone «NVIDIA GeForce» o «AMD Radeon RX» seguido de un número, tienes dedicada.

Y un apunte útil: en la misma ventana verás cuánta memoria de vídeo tiene asignada. Si es un integrado y ves solo 512 MB o 1 GB, puede que tengas margen de mejora ajustando la BIOS, sobre todo si el equipo tiene 16 GB de RAM.

El error de comprar gráfica sin mirar el resto

Nos pasa bastante: alguien con un equipo antiguo quiere comprar solo una gráfica potente para revivirlo. A veces funciona, pero muchas veces el procesador viejo no da abasto para alimentarla y acabas con una gráfica cara trabajando al 50 %.

La regla rápida: si tu procesador tiene más de seis o siete años, cambiar solo la gráfica rara vez merece la pena. Es tirar dinero bueno detrás del malo.

Procesador AMD Ryzen 7 7800X3D sobre fondo blanco, visto desde arriba

Intel Core vs AMD Ryzen: cuál elegir para tu PC gaming en 2026

Es la pregunta que más nos llega al correo, y casi siempre viene con la misma coletilla: «pero dime cuál es mejor de verdad». La respuesta honesta es que depende de a qué juegues y de cuánto te quieras gastar, porque en 2026 ninguna de las dos marcas gana en todo.

Aquí va la comparativa sin humo, con las CPU que montamos a diario y lo que vemos en el banco de pruebas.

La respuesta corta, si tienes prisa

Si vas a jugar y poco más, y tu presupuesto está por debajo de los 1.200 €, AMD te va a dar más rendimiento por euro. La plataforma AM4 sigue viva, las placas son baratas y un Ryzen 5 rinde de sobra para 1080p.

Si además del juego vas a editar vídeo, streamear mientras juegas o mover programas pesados, Intel compensa a partir de la gama alta: sus i7 e i9 tienen más núcleos y aguantan mejor las cargas mixtas.

Y si el dinero no es el problema y solo te importan los FPS, hay una tercera respuesta que explico más abajo: los Ryzen con caché 3D.

Cómo se reparten hoy el terreno

AMD manda en la relación calidad-precio

La gran baza de AMD sigue siendo la misma desde hace años: te da más por menos. Un Ryzen 5 5500 con una Radeon RX 6600 ronda los 830 € montado y con Windows, y con eso juegas a prácticamente todo a 1080p en calidad alta pasando de 60 FPS. Para el 90% de la gente que nos escribe, eso es exactamente lo que necesita.

Si el presupuesto es más ajustado todavía, los Ryzen 3 con gráficos Vega integrados se van a los 469 € y dan el pego en juegos competitivos, que es justo lo que juega la mayoría de los adolescentes.

Puedes ver todo lo que montamos sobre plataforma AMD en ordenadores AMD.

Intel gana en potencia bruta

Donde Intel sigue siendo difícil de batir es en la gama alta cuando le pides de todo a la vez. Un i7-14700KF mezcla núcleos de rendimiento y de eficiencia, y eso se nota cuando tienes el juego abierto, OBS grabando y el Discord de fondo sin que nada dé tirones.

El i9-14900KF con 64 GB de RAM es otra liga: para renderizar, compilar o trabajar con proyectos grandes, va sobradísimo. Como CPU exclusivamente para jugar, sinceramente, es pasarse.

El catálogo Intel completo está en ordenadores Intel.

Los X3D: el caso raro que se lleva la corona en juegos

Aquí es donde la comparativa se pone interesante. AMD tiene una familia aparte, los que llevan el apellido X3D, con una capa extra de caché apilada sobre el procesador. Suena a detalle técnico menor y no lo es: en juegos supone una diferencia enorme.

El motivo es que muchos juegos no necesitan más frecuencia, necesitan que los datos estén más cerca del procesador. Esa caché extra hace justo eso. En títulos que castigan mucho la CPU —simuladores, estrategia con muchas unidades, shooters con mapas grandes— un Ryzen 7 7800X3D saca ventaja clara a procesadores Intel bastante más caros y que consumen el doble.

La contrapartida: fuera de los juegos, un i9 le pasa por encima. Si tu ordenador es para jugar y punto, el X3D es la elección más inteligente que hay ahora mismo. Si lo vas a usar también para trabajar, no.

Qué te conviene según lo que juegues

Juegos competitivos: Valorant, Fortnite, CS2, League of Legends

No necesitas gastarte un dineral. Estos juegos están hechos para funcionar en equipos modestos y lo que manda es la estabilidad de FPS, no el pico máximo. Con un Ryzen 5 y 16 GB de RAM vas sobrado, y el dinero que te ahorres mételo en un monitor de 144 Hz, que ahí sí vas a notar la diferencia.

Juegos AAA a 1080p o 1440p

El cuello de botella aquí casi nunca es el procesador, es la gráfica. Un Ryzen 5 5600X con una RTX 3060 por unos 995 € está muy equilibrado. Ponerle un i9 a esa misma gráfica no te daría ni un FPS más.

Jugar y crear contenido a la vez

Aquí sí compensa subir de gama. i7 o i9 de Intel, o un Ryzen 9. Y RAM: 32 GB como mínimo, que es lo que más se nota cuando tienes veinte cosas abiertas.

El consumo, que casi nadie mira

Un detalle que se pasa por alto y que se paga cada mes: los Intel de gama alta consumen bastante más bajo carga. La diferencia entre un 7800X3D y un i9-14900KF a pleno rendimiento puede superar los 100 W. En una torre eso significa más calor, ventiladores más ruidosos y una fuente más cara. Si tienes el ordenador en el dormitorio, cuenta.

Entonces, ¿Intel o AMD?

Nuestra recomendación después de montar unos cuantos cientos de equipos:

  • Hasta 900 €: AMD, sin dudarlo. Ryzen 3 o Ryzen 5 según lo que juegues.
  • Entre 900 y 1.500 €: AMD sigue ganando en juegos. Aquí la clave es no escatimar en la gráfica.
  • Solo juegos, presupuesto alto: Ryzen 7 X3D. Es el rey y no está cerca.
  • Juegos + trabajo o creación: Intel i7 o i9. Los núcleos extra se notan.

Y una cosa más, porque nos la preguntan mucho: la marca del procesador importa menos de lo que parece. Un equipo bien equilibrado con componentes de gama media rinde mejor que uno con un procesador carísimo y una gráfica floja. Eso lo vemos todas las semanas.

¿Te ayudamos a elegir?

Si después de leer esto sigues con dudas, es normal. Échale un vistazo a nuestros ordenadores gaming montados y probados: están configurados de forma equilibrada precisamente para que no tengas que hacer tú estos cálculos. Todos llegan con Windows instalado, probados uno a uno y con garantía única, así que si algo falla no tienes que pelearte con cinco fabricantes distintos.

Y si prefieres que te lo digamos nosotros, escríbenos con tu presupuesto y a qué juegas. Te contestamos con dos o tres opciones concretas.

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