Hay un momento incómodo con los ordenadores: ese en el que ya no van bien, pero tampoco están rotos. Tiran, pero cada vez peor. Y uno se queda dudando entre aguantar, arreglarlo o cambiarlo.
Como esta duda nos llega todas las semanas, hemos hecho una lista de señales concretas. Algunas se arreglan con una tarde de trabajo y cero euros. Otras significan que ha llegado el momento.
1. Los FPS se desploman a mitad de partida
Empiezas jugando bien y a los diez o quince minutos la cosa se convierte en una presentación de diapositivas. Si esto te pasa, casi siempre es temperatura, no falta de potencia.
Cuando el procesador o la gráfica se calientan demasiado, se frenan solos para no dañarse. Es lo que se llama throttling.
Antes de comprar nada: abre la torre y mírala. Si los ventiladores y los radiadores están llenos de pelusa, límpialos con aire comprimido. Es la reparación más rentable que existe. Si el equipo tiene más de tres o cuatro años, cambiar la pasta térmica del procesador también suele devolver bastante rendimiento.
Si después de limpiarlo sigue pasando, entonces sí es señal de que el hardware va justo.
2. Tarda una eternidad en arrancar
Si desde que pulsas el botón hasta que puedes usar el ordenador pasa más de un minuto, casi seguro que tienes el sistema en un disco mecánico.
Esta tiene arreglo barato: cambiar el disco por un SSD es la mejora que más se nota de todas, con diferencia, y no cuesta mucho. Un equipo de hace ocho años con SSD se siente más ágil en el día a día que uno nuevo con disco mecánico.
Ahora bien: si el ordenador ya tiene SSD y aun así arranca lento, el problema es otro y probablemente sea de edad.
3. Tienes que bajar la calidad cada vez que sale un juego
Esta es la señal más clara y la más difícil de arreglar sin gastar. Si llevas dos años bajando ajustes y ya estás en «bajo» a 1080p, tu equipo ha llegado al final de su vida útil para jugar.
Aquí no hay limpieza ni truco que valga. Toca decidir entre ampliar o cambiar.
4. Se queda sin memoria haciendo cosas normales
Abres el juego, Discord, el navegador con unas pestañas y Spotify, y todo se arrastra. Si tienes 8 GB de RAM, este es tu problema.
Buena noticia: ampliar a 16 GB es barato y sencillo, siempre que la placa tenga ranuras libres y sea del tipo de memoria correcto. Compruébalo en el Administrador de tareas, pestaña «Rendimiento», sección «Memoria»: ahí verás cuánta tienes y cuántas ranuras hay ocupadas.
5. Los cuelgues y pantallazos azules van a más
Un cuelgue aislado no significa nada. Que pasen cada semana, sí. Suele ser memoria que empieza a fallar, un disco al final de su vida o una fuente de alimentación que ya no da lo que daba.
La fuente es la sospechosa que más se ignora y la más peligrosa: cuando una fuente vieja se degrada, puede llevarse otros componentes por delante. Si tu equipo pasa de seis o siete años y ha empezado a reiniciarse solo bajo carga, no lo dejes correr.
Entonces, ¿ampliar o cambiar?
La regla que usamos nosotros para aconsejar:
Merece la pena ampliar si…
El procesador tiene menos de cinco años y el problema es concreto: falta RAM, falta SSD, o hace falta una limpieza. En esos casos, con 60-120 € revives el equipo y ganas dos o tres años.
Merece la pena cambiar si…
El procesador pasa de seis o siete años, o necesitas tocar varias cosas a la vez. Cuando la suma de RAM + SSD + gráfica + fuente se acerca a los 400 €, ya estás a mitad de camino de un equipo nuevo entero, con garantía y con Windows.
Y hay un caso especial: si tu placa es tan antigua que necesita memoria DDR3, cambiar es la única opción sensata. Esa memoria hoy es cara y escasa por ser antigua, lo cual es absurdo pero es así.
Si toca cambiar, por dónde empezar
Depende de a qué juegues, que es siempre la pregunta clave:
- Competitivos y uso diario: el Ryzen 5 4600G con 16 GB y SSD, sobre 560 €, ya es un salto enorme frente a cualquier equipo de hace siete años.
- Juegos grandes a 1080p: el Ryzen 5 5500 con Radeon RX 6600, unos 830 €.
- Que dure y no se quede corto: el Ryzen 7 5700G con 32 GB, 1 TB y RTX 5060, alrededor de 1.170 €.
Un consejo que no nos beneficia
Antes de comprarte nada, límpialo por dentro y ponle un SSD si no lo tiene. En serio. Muchos equipos que nos llegan «para cambiar» tienen dos o tres años de vida más con una tarde de mantenimiento y menos de 50 €.
Si después de eso sigue quedándose corto, entonces ya sabes que no es suciedad ni configuración, y puedes cambiar con la conciencia tranquila. Échale un vistazo a nuestros ordenadores gaming cuando llegue ese momento.
Y si quieres una segunda opinión antes de gastar, escríbenos con las características de tu equipo actual y a qué juegas. Te decimos honestamente si te compensa ampliarlo o cambiarlo. A veces la respuesta es que no nos compres nada todavía.

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